13/09/2026
Soy de los que paga por caminar durante 7 horas, terminar con los pies llenos de ampollas y el cuerpo pidiendo que pare.
Y lo hago precisamente porque puedo elegir lo contrario.
Puedo quedarme cómodo. Descansar. Complacer al cuerpo. Pero prefiero, de vez en cuando, ponerme a prueba.
Hay una satisfacción en hacer voluntariamente aquello que tu cuerpo no quiere hacer. Una satisfacción que no se evapora cuando termina el placer, porque no está hecha para complacer los sentidos, sino para construir algo dentro de ti.
La comodidad satisface al cuerpo.
La dificultad, cuando la eliges conscientemente, puede fortalecer el espÃritu.
Quizás por eso vuelvo.