Todo lo bueno y perfecto viene de Dios
Santiago 1:17
1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. REFLEXIÓN
Todo buen don y perfecto viene de Dios, nuestro Señor no da malas cosas, si hay algo malo en nosotros, una actitud o don, no pertenece a nuestro Señor. Y si Dios te dió algo no fue para que lo t
uvieras de adorno, o tampoco puedes pensar que te lo dió pero no estas preparado o no es para ti, porque a quien Dios da él capacita. Y Padre nuestro es “…de las luces…”, porque como Dios es luz, nosotros somos luz de éste mundo, estamos aquí par ser instrumentos del Señor, y llevar su verdad y su luz en la oscuridad, en el cual no hay mudanza. Dios no cambia, ni cambiará, ni su palabra pasará. El trabajo es un acto de Adoración
Cuando pensamos en el trabajo, pensamos en cómo éste suple nuestras necesidades materiales ya sean personales o de otros, pero nunca pensamos que el trabajo sea algo espiritual. Es decir, algo que tenga que ver con la gloria de Dios, que sea un acto de adoración. En Colosenses 3:22-24, el Señor nos dice a los que trabajamos que debemos hacerlo para agradarle y no para agradar a los hombres (v.22). Que debemos trabajar como para el Señor y no sólo para los hombres (v.23) y que cuando trabajamos estamos sirviendo a Cristo (v.24).
¿Te das cuenta que esta perspectiva puede revolucionar tu vida laboral? Esta perspectiva te dice que no trabajes por la quincena, sino para honrar a Dios. Que no trabajes para tener contento al jefe, sino para agradar a Dios. Que cuando haces un trabajo para la compañía donde laboras estás trabajando para Cristo. No importa cual sea tu ocupación (lícita, por supuesto), si cambias tuberías o reparas computadoras, si cambias pañales o vendes artículos, si enseñas a niños o recoges basura, si diriges al personal de una empresa o lavas y planchas, cuando trabajas puedes glorificar a Dios con lo que haces. Más allá del salario, de lo popular de tu trabajo, de lo monótono y cansado que pueda ser, recuerda: Eres siervo de Cristo.