10/05/2026
Hay mujeres que dejan huella… y luego está mi madre.
Una mujer fuerte, elegante, amorosa y llena de sabiduría, que ha sido mi refugio en los días difíciles y mi alegría en los días felices.
Dios me regaló el privilegio de ser su única hija entre siete varones, y jamás dejaré de agradecer ese lugar tan especial en su corazón.
Su amor me ha sostenido toda la vida. Sus consejos, su ejemplo y su manera de cuidar a los demás me enseñaron lo que significa la verdadera fortaleza.
Hoy agradezco más que nunca poder abrazarla, escuchar su voz y seguir caminando a su lado.
Porque el tiempo pasa, y entender el valor de una madre mientras aún la tienes es uno de los regalos más grandes de la vida.
Mamá… gracias por existir, por tu entrega silenciosa, por cada sacrificio y por amarme incluso en mis días más difíciles.
Eres parte de todo lo bueno que hay en mí.
Te amo con el alma.
Y mientras Dios me permita tenerte conmigo, jamás dejaré de celebrarte. 🌸✨