21/08/2026
Hay muchas imágenes que se quedan de una noche así. Yo no podía dejar de mirar a estas mujeres.
Son las Abuelas Almonteñas, conocidas también como las mujeres de las promesas.
Desde hace más de dos siglos acompañan a la Virgen del Rocío en sus traslados portando sus enseres: las ráfagas, las coronas, la media luna, las jarras…
Y detrás de lo que vemos hay algo todavía más bonito.
Es una tradición que se hereda dentro de las familias. Madres, hijas, nietas… mujeres que reciben de las anteriores el privilegio de acompañar a la Virgen y custodiar durante el camino aquello que forma parte de su ajuar.
Detrás de muchas de ellas hay también promesas, agradecimientos y una devoción que ha ido pasando de una generación a otra.
Quizás por eso me emociona especialmente.
Mi primer traslado lo hice con mis padres y es uno de esos recuerdos que siempre llevo conmigo. Hoy tengo la enorme suerte de poder decir que sigo haciendo el camino con mis hijos.
Y quizás por dedicarme a la joyería me fijé especialmente en ellas.
Verlas caminar portando verdaderas joyas de la orfebrería, custodiadas con tanto cuidado, me hizo pensar en todo lo que una pieza puede llegar a guardar cuando pasa de unas manos a otras.
Una promesa. Una devoción. Un recuerdo. Una historia que continúa.
Porque hay herencias que se guardan.
Y otras que se siguen llevando por el camino.