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La representación del Árbol de la Vida la encontramos desde los comienzos de la historia del hombre. Simboliza la vida, y ha sido estudiado en campos como la filosofía, la religión o la mitología. Puede referirse a:
Un motivo en las teologías de diversas culturas del mundo. Un elemento místico que simboliza la conexión de todas las formas de vida en la Tier
ra. Una metáfora de la descendencia evolutiva. Normalmente, simboliza la importancia de la vida y sus orígenes, que se encuentran en las raíces. Se suele asociar con las personas y los animales. El Árbol de la Vida es también conocido, en muchas creencias, como el Árbol del Conocimiento, o el Árbol del Mundo, o Árbol Cósmico. Une el cielo y la tierra, y representa a toda la creación. Sin embargo, también hay culturas que lo diferencian del Árbol del Conocimiento, que representa el bien y el mal. En la cultura Celta:
El Árbol de la Vida era conocido como el Crann bethadh. Los árboles tienen gran importancia en la cultura celta. La vida del ser humano se relacionaba de manera muy íntima con los bosques. El bosque proporciona cobijo, protección, animales para la caza, agua para abastecerse... Algunos árboles, como el roble, eran elementos sagrados, hacia los que los celtas sentían un gran respeto. Los druidas utilizaban los bosques para transmitir su conocimiento, y de ellos obtenían también los componentes necesarios para crear medicinas y pócimas. Dentro de sus creencias, es más que necesario tener en cuenta los árboles, la esencia de la vida. El árbol compone los tres ejes en los que se divide el cosmos. El subterráneo, por sus raíces. El terrenal, por su tronco. Y el celeste, por sus ramas. Por lo tanto, el árbol supone el eje del mundo, la conexión entre la tierra y el cielo. El árbol nace de la Madre Tierra, de donde surge toda la vida. El árbol supone el eje del mundo. El druida consideraba que, ya que una parte del árbol se encuentra bajo tierra y crece hacia las profundidades subterráneas, y otra parte del árbol se alarga hacia el cielo, el árbol no podía ser otra cosa más que la conexión de estos dos planos del mundo. Así, el árbol posee un sentido central, de tal manera que se le considera el eje, la esencia del mundo. Aunque esta creencia no es sólo celta. Muchas otras culturas han considerado al árbol como elemento central entre tierra y cielo. Para la cultura celta, era el roble. Para la alemana, por ejemplo, el tilo. En culturas como la china o la india, así como la celta, el árbol que se consideraba el centro de la vida era representado con pájaros que se posaban en sus ramas. Eran considerados estados superiores al ser. Solían ser doce pájaros, lo que nos recuerda a las creencias zodiacales. Había también, junto a los pájaros, frutos. Doce frutos, que simbolizaban la regeneración de la vida en la tierra.