14/01/2026
Este enero me quedé en Buenos Aires.
Trabajando, sí.
Pero trabajando distinto.
El verano trae otro ritmo:
días largos, calor,
y la isla ahí, cerca,
esperando con su muelle
a vernos llegar en bote
o en lancha colectiva.
Estoy alternando trabajo con escapadas,
momentos de río,
tiempos más lentos.
Y en esa lentitud —como siempre pasa cuando se hace espacio—
empecé a pensar joyas nuevas.
Leer.
Dibujar.
Dormir la siesta.
Nadar.
Volver a dibujar.
De esa dinámica nacieron estas sirenitas.
Sirenas de plata,
con movimiento,
con gesto
y con alegría.
Son sirenas de río,
aunque tranquilamente podrían ser de mar.
Las preparé con mucha felicidad,
con la energía del verano cuando tenés el agua cerca
y el cuerpo encuentra otra forma de estar.
Ojalá el año transcurra así, con el mismo tempo de este enero. Ojalá nazcan muchos bichos de río en el metal.
(Si te gustan, las sirenas ya están disponibles en mi tienda)