08/11/2025
𝐋𝐚 𝐌𝐞𝐝𝐚𝐥𝐥𝐚 𝐏𝐫𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐁𝐨𝐥𝐢𝐯𝐢𝐚: 𝐞𝐥 𝐩𝐨𝐝𝐞𝐫 𝐬𝐢𝐦𝐛𝐨́𝐥𝐢𝐜𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐞𝐭𝐚𝐥
𝐈. 𝐄𝐥 𝐨𝐫𝐢𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐣𝐨𝐲𝐚 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥
La Medalla del Libertador Simón Bolívar fue encargada por el Mariscal Antonio José de Sucre en 1825 como obsequio al Libertador.
Fundida en oro de 22 quilates en Potosí, representa el agradecimiento de una nación recién nacida hacia quien le dio nombre y destino.
𝑪𝒂𝒓𝒂𝒄𝒕𝒆𝒓í𝒔𝒕𝒊𝒄𝒂𝒔 𝒎𝒂𝒕𝒆𝒓𝒊𝒂𝒍𝒆𝒔 𝒚 𝒕é𝒄𝒏𝒊𝒄𝒂𝒔:
𝐌𝐚𝐭𝐞𝐫𝐢𝐚𝐥 𝐛𝐚𝐬𝐞: oro de 22 quilates (fundido en Potosí en 1825).
𝐄𝐧𝐠𝐚𝐬𝐭𝐞𝐬: diamantes y topacios naturales, talla antigua (no uniformes).
𝐄𝐬𝐭𝐫𝐮𝐜𝐭𝐮𝐫𝐚: óvalo central con grabado y una guirnalda de hojas y lazos de oro, adornada con piedras engastadas.
𝐀𝐧𝐯𝐞𝐫𝐬𝐨: figura de la Libertad sobre el Cerro Rico de Potosí, con la palabra “Potosí” grabada en la base.
𝐑𝐞𝐯𝐞𝐫𝐬𝐨: inscripción “La República Bolivar agradecida al héroe cuyo nombre lleva.”
Aunque no se conoce el nombre del orfebre que la confeccionó, se sabe que fue una obra colectiva realizada por maestros plateros potosinos anónimos, herederos de la tradición virreinal del trabajo en metales nobles.
El encargo se registra en la Correspondencia del Mariscal Sucre (1825–1826) y está catalogada en el Museo Nacional de Historia como “orfebrería anónima potosina, siglo XIX (1825)”.
Su anonimato resalta la grandeza del símbolo: una joya hecha en nombre de todos los artesanos de la naciente república.
A través del tiempo, esta joya pasó de ser una ofrenda a convertirse en el emblema máximo del poder presidencial.
Hoy, más de dos siglos después, la medalla conserva su vigencia simbólica: es el vínculo material entre la fundación de Bolivia y su presente político.
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𝐈𝐈. 𝐄𝐥 𝐦𝐞𝐭𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐭𝐨𝐜𝐚 𝐥𝐚 𝐩𝐢𝐞𝐥
La medalla no toca la piel de nadie: se posa sobre un traje nuevo hecho a medida, engalanando el acto de investidura.
En ese gesto se renueva su sentido: ya no pertenece al héroe fundador, sino al ciudadano que asume la responsabilidad de representar al país.
Cada presidente la resignifica desde su mirada y su intención.
Así, esta joya histórica se convierte en una pieza contemporánea, porque su valor no está en el oro ni en las piedras preciosas, sino en el acto simbólico de continuidad.
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𝐈𝐈𝐈. 𝐌𝐚𝐫𝐜𝐨 𝐣𝐮𝐫𝐢́𝐝𝐢𝐜𝐨 𝐲 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐦𝐩𝐨𝐫𝐚́𝐧𝐞𝐚
El Estado boliviano ha reconocido oficialmente a la medalla como símbolo presidencial de soberanía:
Fue el presidente José Miguel de Velasco quien, en 1839, decretó que la medalla de Bolívar sería el símbolo presidencial de la República.
Decreto Supremo N.º 26676 (2 de julio de 2002): establece las normas para el uso de los símbolos presidenciales —la medalla, la banda y el bastón de mando— y asigna al Ministerio de la Presidencia su custodia y verificación.
Decreto Supremo N.º 27227 (30 de octubre de 2003): dispone que la medalla sea usada solo en dos ceremonias:
* El Aniversario de la Independencia, y
* La Transmisión de Mando Presidencial,
garantizando su solemnidad y la visibilidad del Escudo Nacional.
Ley N.º 1447 de 2022: declara a la Medalla del Libertador Simón Bolívar como Patrimonio Cultural Material del Estado Plurinacional de Bolivia, reforzando su protección y conservación.
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𝐈𝐕. 𝐏𝐨𝐝𝐞𝐫, 𝐬𝐢́𝐦𝐛𝐨𝐥𝐨 𝐲 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐢𝐧𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝
Esta medalla no pertenece a un hombre, sino a la idea de una nación.
Cada vez que brilla sobre el pecho de un mandatario, el país se contempla a sí mismo en su historia, en su materia y en su fe colectiva.
𝗟𝗮 𝗷𝗼𝘆𝗮 𝗺𝗮́𝘀 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗕𝗼𝗹𝗶𝘃𝗶𝗮 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗰𝗼𝗿𝗮: 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗲𝗻𝘁𝗮 𝘀𝗼𝗯𝗲𝗿𝗮𝗻𝗶́𝗮 𝘆 𝗹𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱.
Y en su oro, labrado por manos anónimas de 1825, todavía arde el fuego de una república que se renueva con cada juramento.
Presidentes que han portado la Medalla del Libertador Simón Bolívar:
Simón Bolívar (1825), Antonio José de Sucre (1826), Andrés de Santa Cruz (1829), José Ballivián (1841), Jorge Córdova (1855), José María Achá (1861), Mariano Melgarejo (1864), Agustín Morales (1871), Hilarión Daza (1876), Narciso Campero (1880), Gregorio Pacheco (1884), Aniceto Arce (1888), Severo Fernández Alonso (1896), José Manuel Pando (1899), Ismael Montes (1904), José Gutiérrez Guerra (1917), Bautista Saavedra (1921), Hernando Siles (1926), Daniel Salamanca (1931), Germán Busch (1937), Enrique Peñaranda (1940), Gualberto Villarroel (1943), Enrique Hertzog (1947), Mamerto Urriolagoitía (1949), Víctor Paz Estenssoro (1952), Hernán Siles Zuazo (1956), René Barrientos (1964), Juan José Torres (1970), Hugo Banzer (1971), Lidia Gueiler (1979), Hernán Siles Zuazo (1982), Víctor Paz Estenssoro (1985), Jaime Paz Zamora (1989), Gonzalo Sánchez de Lozada (1993), Jorge Quiroga (2001), Carlos Mesa (2003), Eduardo Rodríguez Veltzé (2005), Evo Morales (2006), Jeanine Áñez (2019), Luis Arce (2020), 𝗥𝗼𝗱𝗿𝗶𝗴𝗼 𝗣𝗮𝘇 𝗣𝗲𝗿𝗲𝗶𝗿𝗮 (𝟮𝟬𝟮𝟱–𝟮𝟬𝟯𝟬).
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𝐍𝐨𝐭𝐚 𝐜𝐮𝐫𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚𝐥 𝐟𝐢𝐧𝐚𝐥
La medalla presidencial es una obra maestra de orfebrería republicana que trasciende el objeto y encarna el tiempo.
En su anverso se lee:
“𝗟𝗮 𝗥𝗲𝗽𝘂́𝗯𝗹𝗶𝗰𝗮 𝗕𝗼𝗹𝗶𝘃𝗮𝗿 𝗮𝗴𝗿𝗮𝗱𝗲𝗰𝗶𝗱𝗮 𝗮𝗹 𝗵𝗲́𝗿𝗼𝗲 𝗰𝘂𝘆𝗼 𝗻𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮”, y en su reverso brilla el Cerro Rico de Potosí, símbolo del origen mineral de nuestra historia.
Este texto forma parte de una reflexión sobre el poder simbólico contemporáneo de la joya y su vínculo con la continuidad histórica de Bolivia.
Hoy, su significado se renueva no por quien la porta, sino por la intención con que se lleva.
Porque el arte —como la patria— se mide en permanencia, no en mandato.
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𝐃𝐢𝐬𝐜𝐥𝐚𝐢𝐦𝐞𝐫
Las imágenes de la Medalla Presidencial de Bolivia fueron obtenidas de fuentes abiertas en Wikimedia Commons, para fines educativos y de difusión cultural.
Anverso de la Medalla Presidencial:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Medalla_Presidencial,_anverso.jpg
Reverso de la Medalla Presidencial:
https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Medalla_Presidencial,_reverso.jpg